El tantrismo – otro enfoque sobre la sexualidad          

“La sexualidad es la fuente del estado del bien y de la felicidad, ofrece el acceso a la conciencia divina. Tanto cuanto implica amor y respeto muto, la relación sexual nos permite salir de nosotros mismos a través de un estado de abandono pleno y comunión total con el otro. Esta experiencia llega a ser de este modo misteriosa, purifica y revitaliza al ser humano en todos los niveles del ser, desde el nivel físico hasta los niveles más sutiles. “

(Anne Givaudan—“ La lectura del aura y tratamientos essenianos )

 La sexualidad es uno de los temas más difíciles de entender en el ser humano a pesar de los progresos sociales y del mejoramiento de las condiciones de vida en la época actual. La energía sexual es la energía más fuerte que está a disposición del ser humano ejercitando siempre una fuerte fascinación. Desafortunadamente el aspecto religioso ha impuesto prejuicios limitando y pervirtiendo la sexualidad y escondiendo de esta manera su carácter espiritual y sagrado que ayuda en la evolución espiritual.  

 La sexualidad en el mundo contemporáneo

La energía sexual constituye la fuerza de base del ser humano. La gente que tiene una sexualidad fuerte y armoniosa se siente libre, más feliz, optimista, superan fácilmente de los problemas de la vida y son difíciles de manipular.

La corriente pornográfica ha reducido la sexualidad solamente a los elementos instintivos quitándole sus aspectos sublimes. El opuesto a la limitación religiosa impuesta, la pornografía promueve una sexualidad ostentativa, lujuriosa, que hace perder su dimensión espiritual.

Las desviaciones sexuales que abundan en los medios de comunicación tratan la sexualidad a través de verdaderas monstruosidades que demuestran una degeneración lamentable.

Una solución antigua para los problemas modernos

La solución antigua sabia para los problemas sexuales modernos es la práctica del tantrismo. Esto significa tanto mejorar los performances sexuales de un modo perfectamente natural como de un modo placentero; también representa un camino espiritual que conduce a la perfección espiritual del ser humano.

En Tantra, la energía sexual y en especial la pasión amorosa no se oponen a la vida mística y espiritual. Cuando se vive consciente y plenamente controlado, la sexualidad facilita el logro de las más altas vivencias místicas a través del amor libre e ilimitado.

El amor es un componente esencial en la práctica del tantrismo, siendo el catalizador de todas las prácticas amorosas tántricas, la sexualidad siendo vista como la manifestación física del amor integrada prácticamente como tal.

Desafortunadamente, la visión moderna sobre el tantra esta reducida, en especial en occidente, limitándola a vagas técnicas sexuales con una débil nota espiritual. Su imagen más conocida   es la de una sexualidad salvaje practicada en el acompañamiento de unas herramientas exóticas y empapada en olor de incienso.

El tantrismo verdadero se opone con el amor a la explotación sexual y sus valores son el respeto incondicional frente a la esencia espiritual última y plenamente libre de cada ser humano que se propone encontrar sin perderse en una búsqueda exterior estéril e ilusoria.

LA META DEL TANTRISMO ES LA PERFECCION ESPIRITUAL

En el tantrismo, el espíritu es la fuente desde donde nacen y a donde vuelven todos los fenómenos, todas las enseñanzas, doctrinas, todas las dualidades. En las tradiciones espirituales auténticas hay dos modalidades para integrar divinamente la sexualidad en nuestra vida: la abstinencia activa ( la suspensión de cualquier actividad sexual) y la continencia sexual. La abstinencia fue universalmente reconocida y practicada en diversos caminos espirituales, pero la continencia sexual fue mantenida solamente para los practicantes tántricos y para la élite social. La abstinencia fue abordada solo por poca gente que dedicó su vida entera a Dios porque no era accesible para cualquier ser humano.

El tantrismo ofrece la perspectiva de practicar la continencia sexual sin renunciar a la vida amorosa, al contrario, utilizando la energía sexual como un trampolín hacia profundidades espirituales insospechadas.

El camino real de alcanzar el estado de iluminación

El acto amoroso no debe ser visto como una competición contra el cronómetro para lograr el orgasmo, sino como una medida placentera para acceder a los niveles superiores de conciencia. Falto de la dimensión espiritual con la cual tantra inspira la sexualidad, el acto erótico queda como una sencilla manifestación del instinto.

En el tantrismo el fuego de la pasión erótica es controlado y sublimado por medio de una dirección ascendente de la energía, lo que entrena el despertar de una energía colosal en el ser humano, llamada tradicionalmente Kundalini. Esta energía fundamental esta normalmente dormida, enrollada en la base de la columna vertebral al nivel del primer chakra. (el chakra es un centro energético del ser humano). Desde el momento en que se despierta, tiene que recorrer un camino ascendente a través de cada chakra a lo largo de la columna vertebral, saliendo al final a través del centro energético de la coronilla ofreciendo un estado de éxtasis de fusión con todo el universo.    

El rol de la mujer es esencial

Esta manera espiritual  de utilizar la atracción sexual y de vivir el placer plenamente en una pareja que se basa en el amor mutuo ofrece nuevas visiones y posibilidades de desarrollo interior en una sociedad dominada por el  sistema patriarcal y de la sexualidad masculina.

Por otra parte la mujer tiene el rol de iniciadora en Tantra. Por medio de su capacidad orgásmica, la mujer esta espontáneamente preparada para el camino tántrico.

El arte de hacer el amor –  El camino para revelar el Si Divino

El adepto tántrico necesita tener una actitud profundamente relajada para experimentar la entrada en sus profundidades por medio del torbellino de las energías desencadenadas en el acto erótico.

Este estado representa una verdadera llave secreta en Tantra que permite la manifestación de energías cada vez más grandes.

Dominar el arte de la relajación cuando estas en un momento de excitación sexual puede parecer difícil porque aparentemente es una contradicción. Pero se habla sobre una relajación donde el practicante mantiene la lucidez alegrándose plenamente, sin dejarse llevar de las sensaciones físicas que las vive de una manera profundamente interiorizada.

Este modo de hacer el amor permite la vivencia de los orgasmos múltiples tanto en el hombre como en la mujer, cosa poco común para el hombre de nuestros tiempos que asocia el orgasmo con la eyaculación. (La pérdida de la energía sexual a través de la descarga).

La experimentación de olas orgásmicas sobre la pareja tántrica que fusiona con continencia sexual puede conducir, cuando los orgasmos son vividos al unísono sobre los dos amados, al estado de SAMADHI que es la meta de todas las prácticas espirituales. Desde este momento la fusión entre los dos alcanza los más profundos niveles del ser llegando al punto final de la aventura del espíritu en la búsqueda del Si, la meta espiritual última, la esencia de las esencias.

La práctica del tantrismo supone una disciplina rigurosa

El despertar, la amplificación y en especial el control de la fuerza sexual en el ser humano necesitan de una disciplina muy rigurosa. Esto se refiere antes de todo a la necesidad del desencadenamiento de nuestros propios condicionamientos, temor, prejuicios, tabúes, emociones negativas, en un estado de amor de Si y la conciliación con nuestro ser interior.  

La práctica de la meditación y el control de la respiración constituyen una preparación excelente en esta dirección. Existen innumerables técnicas e iniciaciones secretas que, desde el momento en el cual has comenzado el camino tántricopuedes acceder y practicar con éxito.

Pero hacer el amor de un modo consciente no es solamente en función de técnicas, es antes de todo un arte donde es esencial abandonarte con todo el ser de un modo lúcido para sentir cada vez más profundamente e interiormente, porque cuanto más entramos en nuestras profundidades tanto más nos acercamos al Si Divino.