La paciencia

La paciencia – La prueba de la santificación

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Un aspirante espiritual fue a un santo y le dijo: “Maestro, por favor, revélame los medios a través de los cuales puedo obtener la visión del Divino.”

El santo le aconsejó retirarse en soledad y practicar la oración continua durante un año. El guía espiritual le aconsejó más adelante diciendo: “Al final de este año, después que hayas derrotado y aniquilado tu egoísmo, te espero pero antes te bañas.”

Conforme con estos consejos el aspirante se retiró en soledad y comenzó a orar con mucha sinceridad.

Un barrendero tenía la costumbre de barrer el suelo cerca de la hermita del santo. El día en el que el aspirante cumplió su SADHANA (práctica espiritual), el santo llamó al barrendero y le dijo: “Existe una persona que adora al Divino en este lugar (y le dijo el lugar). Cuando él acabe de bañarse esta mañana, vete a sacudir la escoba sobre él.”

El barrendero hizo esto. Esto enfadó mucho al aspirante. Tuvo una explosión de nervios y encorrió al barrendero para pegarle.

“Pecador, me has ensuciado completamente”, dijo el aspirante nervioso y se bañó por segunda vez y fue al santo.

Señor, pasó un año desde tus consejos. ¿Puedo tener el privilegio de obtener la visión de Dios?”

El santo respondió: “Hijo mío, tu mente no es servicial. Aunque lleves un año de oración tú muerdes nerviosamente como una serpiente venenosa. Ves y realiza la práctica espiritual un año más y domina totalmente a tu mente.”

El aspirante se retiró de nuevo y oró continuamente durante un año más.

En el día en el que se cumplió su segundo año, el santo le dio instrucciones de nuevo al barrendero para tocar otra vez al aspirante con la escoba cuando acababa de bañarse. El barrendero hizo esto exactamente. El aspirante en este caso no persiguió al barrendero pero le dijo palabras muy inadecuadas y fuertes. Después se bañó de nuevo y fue al santo con su ruego de recibir la visión de Dios.

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El santo le respondió: “La serpiente de tu mente, aunque ahora emite silbidos terribles y terroríficos. ¿Cómo puedes esperar ver a Dios sin asesinar a esta serpiente? Ve y practica de nuevo la oración un año más. Pero con cuidado, porque si tu caes en esta prueba otra vez, Dios no te dará ya la gracia de su visión.”

En este momento el aspirante realizó su práctica espiritual con gran determinación. El día que se cumplió el tercer año de práctica, el santo le pidió al barrendero ensuciarle con toda la basura de la mañana al aspirante. El barrendero siguió las instrucciones pero el aspirante tuvo éxito en dominar su nerviosismo. El aspirante hizo una reverencia frente al barrendero y dijo con sincera humildad: “Hermano, me has hecho un gran favor. ¿Si tú no me hubieras cubierto de suciedad, cómo me podría liberar de la trampa del odio? Te lo agradezco con todo mi corazón.”

Después, una vez más, el aspirante se fue al hombre santo. Éste le dio su bendición y le ofreció la iniciación. El aspirante realizó después una rigurosa práctica espiritual según su guía y en corto tiempo obtuvo la visión de Dios.

Fragmento del Libro “Historias divinas inspiradas”, Swami Shivananda